Medicina, desde la casa de Abuela de Lares.
Con suavidad, llevo las palmas de mis manos sobre ambos párpados. Así dirijo mis ojos hasta llegar al invisible Lares. No es lo que vivo una pausa, sino un disolvernos. Es lluvia. Historias, dejo. Es fango. Gente, nos deja. Es dolor en el cuerpo. Trabajos, dejo. Es lo que es. Ideas, se alejan. Estoy dejándome ir en este recuerdo.
Foto por Titi O.

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