Cuatro días en Omaha, Nebraska.

Día uno: Visita al Museo Latino y a El Alamo, restaurante clásico de La 24. Ambos espacios llevan más de treinta años abiertos.

Izquierda: "Papi" | Derecha: "Mami" and "Self Portrait" 

Estas tres pinturas poderosas, hechas por Daffnie Realpe, forman parte de la bienal "The Voice of Our Roots: Arte Latinx 2019", organizada por la Oficina de Estudios Latinos/Latinoamericanos de la Universidad de Omaha, Nebraska. La joven de espejuelos es la artista.

Mi "Libro de recetas", dedicado a María Benedetti y obra (aquí ven solo un fragmento) de Nancy Friedemann-Sánchez también estarán expuestas, junto a otras más, hasta el 11 de octubre en el Museo Latino. 

A la presentación llegaron estudiantes, profesores y personas que trabajan en programas académicos de la universidad. Al final, un profesor de historia del arte, que pasó una larga temporada en Nueva York, y una puertorriqueña nacida en el Sur del Bronx, se me acercaron. Fueron cálidas las conversaciones.  
¡Yria y familia, Yuriko, Ana, Aldo, gracias por todo!
Día dos: El taller de creación de libros acordeón se dio en el Haney Studio junto a grupo súper inspirador. Le agradezco mucho a Amy y a su madre, artistas que nos cedieron su taller. 
Después del taller, fuimos al jardín botánico.  Allí nos recibió Eglé, reina de las serpientes y Jūratė, la diosa sirena; más una miniatura del Mount Fuji. Resulta que Omaha es ciudad-hermana de Šiauliai y Shizuoka, entre otras.

Yari, Eneris, Yria. 
Día tres: Visitamos el Joslyn Art Museum. Nos encontramos con Apple, amiga de Yria, en el Old Marquet; y Eneris nos llevó a una librería que le encanta por ser, como ella dice, un "reguero hermoso".
"Little Red Book" de Andy Wharhol / Joslyn Art Museum
Escultura hecha por El Anatsui / Joslyn Art Museum



Día tres, en la noche: Paseo por Papillion. 



Día cuatro: Charla en la clase "Hand Produced Book 1/Typography and Book Design" ofrecida por la profesora Chelsea Herman. Ganas de hacer, curiosidad, posibilidades, risería, investigaciones, determinación vi en ellas. Otro tremendo regalo.     
Antes de irme, le pedí a Yria que pasáramos La 24. Algo de esa larga calle me conmovió... Quiero volver para ir a North Omaha, y a sus playas, que no son playas, pero así le llaman. 



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