De vuelta al F con cuatro deseos
"Boca de la tierra,
déjalo en el suelo:
no toques, no lo toques, no te engañe el cariño…"
"Saetas en el aire", Le Parody
Segundo deseo: Quedan asuntos no atendidos. Sorprende que nos levantemos temprano. Óyela. Lo amontonado en embelecos se taladra con nosotras, pero no escuchamos el ruido. Tampoco vemos tanto brazo desmembrado hecho cojín en el tren. Estos pares de oídos duermen cerca de los ojos, si es que hay ojos y no borrones, años, azufre, carne, gas. Bajo tierra llegamos instagram a ningún sitio. Vivimos, dicen.
Tercer deseo: Tengo ganas de caminar con la cabeza de lado para ver mi
doble colgado de cintas larguísimas, doradas desde el cielo hasta el fondo del
río Hudson. Ver
lo opuesto no es lo que deseo hoy. Triste es saber cuán lacerante es la cara
completa que me sostuvo, mientras abría la noche para que las cosas
dejaran de ocultarse. Obvio, lo menos que deseo es verla. Pasa eso y
caigo muerta, y la vida con sus miles de patas cruzadas e incomunicables saldría
corriendo torpemente por mis poros. Y la escena tardaría tanto en realizarse
que me aburriría. Prefiero tempera, pan de oro, libros iluminados.
Regreso al segundo deseo: El ruido ha vuelto. Lo sé aunque no lo escuche, porque detrás de mí vienen los infinitos rosados, grises, acuáticos. Y mis pezones, monedas de cobre antiguo, han vuelto a ser cargados sólo por la gente que se atreve a sentarse cerca. La que respira hondo. Por otro lado, he notado que estoy llegando de un día al otro sin orgasmar lo suficiente. Siempre hay más, más, más. Y habemos nuevas aguavivas detrás de mí, y escribo habemos porque yo también ando detrás de mí, y no se me ocurre hablar=escribir de otra manera.
Cuarto deseo: Desconozco el lenguaje para decir lo que
apenas sé sentir. Si no estoy muy cansada mañana, cuando vuelva a tomar el
F, intentaré preguntarle a quien respire hondo de qué puede estar hechas las
palabras que me llevan hasta aquí.

Comentarios