10:15 am


Sofía y yo hemos estado considerando las infinitas formas de "Viento abajo".  Hace días,  con mis ojos pegados a la red bronquial, hablamos del río y del sonido que nos inventamos para sentirlo cerca. Quisiera que el libro se mueva, que no parezca a una línea, le digo. Ella saca un papelito de su cartera y construye un río blanco con algunos tributarios. Se acerca, por fin, el libro y no sé qué pensar. Es más, prefiero no pensar.  Aunque brega con el aire, también hay desembocaduras y tierra.  Y debajo de esa tierra, cadáveres. Sofía y yo le daremos forma, textura y color a todo esto. 

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