Aviones y sombrillas



1.
Desde donde estoy acostada, veo un nene con las manos puestas sobre su cinturita de mentira.   Debe tener seis o siete años. Y espera, con la paciencia digna de su edad, a que el papá le abra una sombrilla de playa. No muy lejos, su madre se acomoda las trenzas fuscias sobre el pecho. 

2.
Desconozco el nombre de los árboles que nos ensombrecen.  Desconozco el nombre de los pajaritos que se esconden entre el follaje, y de repente vuelan histéricos.  Desconozco el nombre del nene ahora cierra la sombrilla para agarrarla como un bate.  

3.
Sé que alguien me observa, y fantasea como yo, mientras es observado por otra persona fantasiosa, también observada por otros ojos fantasiosos, observados por otros ad infinítum. 

4.
Estoy en una galería, entre las obras del artista jamaiquino-costarricense-americano.  Su nombre es Michael Rolando Richards.  Y su vida ya no es como pensamos la vida.  

5.
El once de septiembre atravesó su futuro como una flecha.

6.
Camino con la mano izquierda sobre el pecho, y la derecha sobre la izquierda.  Así me mantengo de pie, y sin llorar. Si estuviéramos en un hospital, me asustarían mucho esos aviones espetados a la gigante escultura en forma de aviador.  Decido contar los dibujos: ecos de la agilidad del artista sobre el papel.  Todo es muy sobrecogedor.  Desconozco la profundidad de su obra.

7.
"Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé."

Cesar Vallejo

8.  
Aquí, en la isla de los gobernadores, han construido dos o tres enormes colinas, man-made-hills, rodeadas por el agua de plomo. ¿Cómo se vive el misterio en medio de tanta barbaridad?, pregunto sin esperar respuestas. El paisaje, repleto de rascacielos, parece otra mentira.   

9.
Al salir de la galería, me topo con el mismo nene que antes jugaba a pegarle a una bola imaginaria. Ahora el nene tiene un avión en la mano izquierda, y con la derecha sujeta la mano firme de su papá. Ambos, sin saberlo, le devuelven el sentido a las cosas.




10.
Deseo qué continúe la mirada del escultor, ahora integrado al cielo y la tierra.  Espero que así sea.


Nota:
Leí algunos artículos para conocer sobre la trayectoria de Michael Rolando Richards. Por ejemplo, uno publicado AQUI, en Black Art Depot Today. Si encuentran otros artículos interesantes, sería lindo que compartieran el enlace.  


Comentarios

Hoy, artista ha dicho que…
Qué así sea. Gracias Yari.
Raquel Z. Rivera ha dicho que…
Me dejaste patas arriba de la emoción con este texto. No conocía el trabajo de Richards. Me encanta este híbrido que mi corazón estea procesando como poesía desde/para el subconsciente, manifiesto ecologista, y reseña artística. ¡Gracias!