Mi poesía en inglés

En el 2001, Tanya y yo nos dedicamos a traducir nuestro poemario Pipas.  En inglés, Bellies. Años después, mi amiga Yarín Medina, con quien viví en París, tradujo ¿Entrelínea o secuestro? al francés. Hace unos meses, me invitaron a participar en un proyecto virtual llamado Palabras Errantes, en donde me parearon con una traductora. 

Todos estos ejercicios poéticos me han servido para conocer gente, espacios, libros, estados de ánimo que tal vez no hubiese conocido si la traducción no existiera.

En papel, este proceso me encanta. Ahora, leer mi poesía traducida, por ejemplo, al inglés, es aun más retante.   

El 23 de febrero participé en el Brooklyn Ladies Salon junto a seis escritoras, que en su mayoría, leyeron fragmentos de sus novelas en proceso. Luego la audiencia, nosotros, tuvimos la oportunidad de hacer preguntas y de comentar.

Cuando llegó mi turno, leí lo más lento posible para que todos me entendieran.  El resultado fue positivo, aunque debo admitir que no me reconocí en ellos, en mis poemas traducidos al inglés. Pero la sensación que me provocaron fue chistosa y refrescante. Me parecieron versos encontrados. Found poetry

Ahora que recuerdo, en Toco, Trinidad tuve que leer mi trabajo en inglés.  Creo que nunca he escrito sobre mi experiencia en el taller de escritura auspiciado por la Fundación Cropper.


Comentarios

Raquel Z. Rivera ha dicho que…
Me encanta eso de que te parecen chistosos y refrescantes(¡y hasta found poetry!) tus poemas en inglés.

Y sí, porfa. Escribe sobre tus experiencias en Trinidad.

Qué leíste en inglés? Fueron traducciones que hiciste tú?

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