El trabajo
MAS TIERRA
MENOS
PALABRAS
El mes de abril estuvo llenito de problemas. No voy a enumerarlos para no aburrirlos.
En medio del caos, Guaro y yo decidimos botarnos de nuestro propio cuarto para acomodar las mesas de trabajo en este espacio. Es más privado, y ahora cuando estamos en la sala no vemos el reguero de materiales que atenta contra nuestra tranquilidad.
El me aconsejó que me enfoque en la producción de libretas. Así podré montar una mesa en Manhattan y venderlas todas. Llevo semanas creyendo que ésto es absurdo, naive, imposible. Pero hoy me rendí a la felicidad que me provoca hacerlas.
¿Por qué sigo creyendo que lo que hago no es trabajo?

Comentarios