Cuentitos: E, F, G, 6

Tren G

Hoy el conductor ordenó que nos quitáramos las mochilas de la espalda y las colocáramos en el piso para que hubiese más espacio. Un niño le hizo caso, y la mamá le dijo que no tenía por qué hacerlo. Después, para cambiar el tema, le contó que ese día el cielo estaba tan azul que se obligó a mirarlo. Sí, ese fue el verbo que usó, pero en inglés. (I forced myself to look at it.) Mientras lo decía, abrió los ojos bien grandes, y alzó sus cejas lo más que pudo.

Tren E

Tan pronto me senté, entre dos viejitas, miré hacia adelante. El mismo nene lindo que ayer pedía dinero en la estación ahora se presentaba frente a mí, limpiecito. Tenis nuevos, abrigo nuevo, maranta bien peinada. Traté de fijarme en sus uñas, pero no las pude ver porque sostenía la Autobiografía de un yogui entre sus manos. Nunca alzó la cabeza. Leyó desde la avenida Roosevelt hasta la Lexington. Al bajarnos del tren lo seguí, y tomé las escaleras eléctricas a su lado. Al libro lo guardó en la misma bolsa donde traía un rótulo no muy grande, hecho de cartón. A mitad de camino (esas escaleras son larguísimas) le pregunté si iba a sentarse en el mismo sitio que ayer. Why, are you going to give me something?, me contestó. No, en realidad quiero saber si necesitas dónde quedarte. I never said I was homeless. Didn't you read my sign.

Tren 6

El señor está ido o dormido. Cabecea con rudeza. Choca el hombro de la mujer muy seria que, de repente, se ríe tan duro que los demás se ríen con ella. El señor ni se entera. Puede ser la heroína o la larga noche de trabajo o la falta de agua, quien sabe. Después de la risa colectiva, ella se para y se va. El señor se da un cantazo contra el tubo que tanta gente usa para quedarse parado. Luego, encuentra un asiento. Plan. Ahí cae. Se abren las puertas del tren. Un don con unos licras bien puestos mueve al señor suavecito para no despertarlo, y se acomoda a su lado. Cuando ve la cabeza tambaleante del señor se mueve en dirección a su cuerpo, alza la mano y finge darle dos o tres cocotazos. La gente lo mira sin pestañear. Después, el don cruza los brazos, cierra los ojos y deja que el ido/dormido se recueste sobre su hombro.

Tren F


Mi to-do-list sigue creciendo, y cuando la veo, me da con editar las anécdotas de gente que toma el tren. Tengo cinco o seis libretas llenas de anotaciones. A veces escojo una anécdota, la escribo en una postal y se la envío a alguien. Debería enviarlas por email para ahorrar papel y sellos, pero me gusta más el papel. Además, así la lee más gente, incluso la que no me conoce. A veces quisiera ser una enfermera para acompañar a los viejitos que toman sol frente a mi edificio. No tendría que gastar dinero en transporte ni en comida. Y les leería mis postales para refrescar su memoria.

Comentarios

rompecabezasymatices ha dicho que…
Me gusta el F. La anecdota de la enfermera me recuerda a Holden Caufield cuando desea ser un guardian de los ninhos que juegan entre el centeno.
Yarisa Colón Torres ha dicho que…
Voy a buscar información sobre ella. No sé quien es. Gracias por comentar!
Norka Pérez Lozada ha dicho que…
me gusto el tren, en especifico también el final con la enfermera. me parecio una hermosa imagen de película.
Yarisa Colón Torres ha dicho que…
Gracias, Nor! Me animas mucho a seguir escribiendo.
*
Querida Bird, mi asignación es leer Catcher in the Rye! Gracias mil por presentarme este tremendo personaje.
Raquel Z. Rivera ha dicho que…
Un cocotazo me dio ganas de darle al nene lindo. Me quedé muy intrigada. ¿Y qué decía su letrero?

Gracias por compartir estos pedacitos de vida.

Besos.
Yarisa Colón Torres ha dicho que…
Raqueli, su letrero dice "I'm broke".

Estaba imaginándome un joven desorbitado que vive con sus padres, y decide mendigar en la estación del tren.

Debo desarrollarlo!

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