Nueva York con Tanya siempre es mejor. Las caminatas se hacen cortas. Llegas a los mejores restaurantes. No esperas más de tres minutos por la guagua. Todo lo que pruebas sabe delicioso. Compartimos ideas, se van las preocupaciones.

Ayer Tanya me invitó a una feria de arte. Mientras, observábamos las obras, hablamos sobre los próximos proyectos artísticos. Llevo semanas tratando de escoger la ruta que quiero tomar. No es que quiera parar de hacer libros y diarios, pero no sé cómo re-empezar. Sobre esto pensé ayer.

Llegó la primavera. Ayer vimos árboles hermosos, forrados de flores blancas. La gente anda en chancletas, súper sonriente. El sol se asoma entre los edificios.
Tremenda oportunidad para escuchar.

Tanya siempre nos dice que hagamos lo que más nos guste, lo que disfrutemos. Y lo dice con sus acciones también. Cuando comparto con ella, ésto que no es siempre fácil de lograr, me parece posible.

El año pasado Tanya me pidió un collage en forma de corazón. Desde hace tiempo había querido hacer collages sobre papel, y no los hacía. Pero esta vez no lo pensé, lo hice. Y me gustó. Ahora quisiera hacer más.


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