Adios, adios, adios. De qué otra manera te olvido, sino es proclamándolo.

Quizás estos tres adioses, idénticos, cubran tu cuerpo. Puede que eso ayude. O una cita a ciegas. Un par de botas violetas. Diez dedos galopantes.

Sé que has muerto varias veces, y que te relevas aunque no resucites. Y que esperas flores quemadas, libros prohibidos.

Aquí no hay tallos. Estamos en plena remodelación.

Comentarios

Entradas populares