Hilos rojos

Mientras estuve en Puerto Rico
compartí mi obsesión por los libros con tremendas mujeres. Yolanda,
Nieves
y Norka me enseñararon y motivaron como sólo las guías logran hacerlo.
Recuerdo que, cuando se acercó el primer Festival de la Palabra, Nieves, Norka y
yo hablamos sobre la posibilidad de crear un colectivo "formal" para
apoyarnos mutuamente de distintas maneras: clases entre nosotras, intercambio
de recursos, posibles ganancias monetarias y noticias, jangeo y motivación.
Aunque la idea "formal" no
se materializó - es decir que no formamos una organización o tienda o proyecto
a largo plazo (con la tremenda excepción de la amistad) - sí compartimos
muchísimo. Nunca olvidaré la clase de grabado ofrecida por Nieves. Tampoco
olvido la lista de posibles nombres para nuestro grupo. Para ese momento el
nombre nos gustó mucho "hilos rojos”.
Poco después leí que en China antigua
existió una leyenda que lee así: "un hilo rojo invisible conecta a
aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o
circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper. (A estas
alturas, ¿quién no busca
todo lo que necesita saber en wikipedia?)
Leí también que en Japón hay varias
versiones de esta leyenda. En Silverchaos2K: Japón en tus manos, explican lo
siguiente: "En otras partes se cuenta que surge a raíz de descubrirse que
la artería ulnar une el meñique con el corazón y de ahí que el hilo rojo del
destino sea una prolongación-conexión de esa artería que une los corazones de
los amados. Incluso se llega a decir que en el período Edo (1603 a 1867), algunas
mujeres se cortaban el meñique en señal de amor a su marido. El Yobitsune (que
es como se llama a la práctica de amputar el meñique) sí que se practicaba en
el Periodo Edo pero era más una señal de lealtad hacia un señor feudal cuando
se cometía una falta de disciplina, sobre todo entre los Yakuza (práctica que
aún se perpetúa) y entre los jugadores que no podían pagar sus deudas.
Probablemente alguna mujer lo hiciera en señal de lealtad a su marido si éste
se sintiera enojado con ella por alguna razón o simplemente si la mujer hubiera
cometido algún fallo pero dudo que tuviera algo que ver con la artería ulnar
que une al corazón pues la tradición de relacionar corazón y amor la
introdujeron los occidentales."
Por fortuna, nosotras no tuvimos que
amputarnos nada para demostrar nuestro amor. Pero la imagen nos gustó tanto que
cada cual la usó a su manera. Yo, por ejemplo, comencé la serie de entrevistas a mujeres que hacen libros hechos
mano, bajo el título "hilos rojos".
Ahora, cuando me doy cuenta de los
lazos que me unen a las personas que se acercan a mí para que les haga
uno libro, no puedo evitar pensar que, de alguna forma, estamos atados....para
bien.

Comentarios
Que los hilos te vayan conduciendo y atando a muchos más libros.
Y que también sean rojos...
Un abrazo