Entre-vista a Aixa Ardín

Serie: Hilos Rojos por Yarisa Colón Torres*, vía email, 4 de septiembre de 2011

Imagen de Epifonema de un amor

¿Qué te atrae de la creación de un libro?
Comunicar. Un libro es la oportunidad para expresar y como lectora aprecio sobretodo la atención al detalle, tanto en lo estrictamente poético como lo pragmático de su ejecución. La belleza de lo minucioso. Si uno presta atención se da cuenta que lo pragmático puede incidir en lo poético y viceversa. Lo verdaderamente impresionante para mí es cuando, con la atención minuciosa, estas dos cosas se tornan inseparables. En un proyecto busco lograr esa belleza y es un reto que me alimenta.

Háblanos sobre tus creaciones….
Tengo tres libros, Batiborrillo (1998), Epifonema de un amor (2008) y La mano izquierda (2010), de esos, los dos últimos son artesanales. En particular Epifonema de un amor es el más trabajado, el texto cobró vida propia al trabajarlo visualmente, es verdaderamente un librobjeto.
Epifonema de un amor es un solo poema y el librobjeto tiene formato apaisajado, donde intervine con el texto de múltiples formas. Como es un texto largo le otorgo al lector pausas de diferentes maneras, por ejemplo el libro está impreso en un solo lado de la página, hay páginas de tres, de dos y una sola columna, el tamaño mismo del texto varía para crear efectos de espacio y pausa. Incluso hay páginas dedicadas a una sola palabra. Busco crear en el lector cierto aturdimiento con el texto y utilizo el emplanaje, los tipos, la transparencia misma de ciertas palabras para puntualizar ese efecto.
La mano izquierda, como librobjeto, evoca a la vez precariedad y finura, se contraponen los mitos de la mano no diestra y siniestra con un trabajo cuidadoso, con una costura delicada y un texto que busca consolidar lo erótico con lo político.
¿Cómo crees que la gente percibe la creación de un poemario hecho a mano?
Bueno hay gente que lo aprecia y acoge la presentación por lo que usualmente es, una propuesta estética que enriquece al texto. Siempre habrá quien le adjudique una intransigencia editorial ya sea de parte del autor como de las editoriales porque en muchos casos puede en efecto tratarse de eso. Pero hay algo, en esa presentación artesanal que evoca admiración, ganas de tocar, de averiguar y todo eso invita a la lectura. Cuando la lectura tiene sus propios méritos la estética física se engrandece a los ojos del lector. De lo que aparenta ser un empaque de lujo, deviene a ser una belleza consolidada. En ese momento lo que se percibía como lujo es ahora el objeto-arte que esta para tocarse y admirarse.
¿Cuál ha sido tu experiencia al momento de mercadear los libros que has hecho? ¿Tiendes a llevarlos a las librerías?
Mercadear libros, se sabe que no es fácil. Llevé mi primer libro a varias librerías en San Juan y en Nueva York, pude dejarlos a consignación, pero el cobro fue imposible. Mis libros más recientes los llevo conmigo a donde leo y me permiten venderlos, también se consiguen en a la Librería Mágica. Con La mano izquierda me aventuré a una edición electrónica que está disponible en Amazon, eso es un acercamiento a la inversa porque no hay dimensión visual o sea es solamente texto.
¿Qué es que lo te atrae del proceso de diseño, diagramación, escogido de materiales, impresión?
Me atrae por un lado el descubrir el abanico de posibilidades, porque en esas posibilidades se construyen varios lenguajes, lo tangible, lo visual, lo olfativo. Por otro lado me seduce el reto de vincular esos vernáculos de lo físico con lo poético creando así metáforas que aluden al texto o lo complementan.
¿Qué puertas te han abierto tus libros?
Las de la amistad. Estimo mucho la amistad entre colegas, lo enriquecedor que se convierte el compartir más allá del texto. Colegas de palabras, colegas poetas, colegas del arte, nos reconocemos y compartimos una admiración mutua que es no solo una puerta sino una invitación a continuar y a crecer.
¿Qué o quiénes te inspiran a seguir publicando de manera independiente?
Primero, los textos mismos, ya sea por verlos libres a su tiempo, o por dotarles de un contexto tangible expandido. Los textos tienen sus exigencias, sus antojos, sus rabietas. Una de ellas es estar disponible para el lector. Segundo, la tradición del librobjeto, que es muy antigua y a la vez sigue muy vigente.
¿Planes recientes? ¿Sueños? ¿Obsesiones?
Estoy experimentando con otros géneros o con géneros amorfos. Siempre sueño con tener más tiempo para escribir. Me obsesionan las palabras, las acepciones de las palabras. Cuando leo hago listas de palabras para revisar el diccionario, aun incluyo palabras de las cuales conozco el significado. Investigo en varios diccionarios y en la Internet, buscando tener en cuenta las múltiples acepciones tanto al leer como al escribir. Mis libros, mi casa están llenos de listas. Es un afán de precisión que en última instancia es inalcanzable porque el lenguaje mismo es impreciso, es un facsímil, el lenguaje es una imitación. Sin embargo, con toda esa imprecisión es una herramienta y un material artístico. De hecho la imprecisión del lenguaje es un tema que trabajo obsesivamente en Epifonema de un amor y la verdad es que me divertí mucho.
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Le agradezco muchísimo a Aixa por compartir sus ideas sobre las artes del libro. Es muy refrescante y provocadora su mirada.
Visiten el blog de Aixa Ardín, De esto y aquello, para que conozcan mucho más sobre su extraordinario trabajo.

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