Me inspiras, Virgina Fleck. Aspiro a diseñar mis propios círculos. Gracias por tus maravillosos mandalas, por tu tenacidad. No te conozco, pero si me pierdo en estos colores es porque te admiro.Ando, ando, ando, sin parar. Por eso quiero perderme en estos anillos. Intento moverme en ellos. El tiempo es muchísimo más rápido en NY. O así se percibe... Uh, aun recuerdo la conversación sobre el tiempo entre Raquel y Penchi, una noche en la galería Mixta.
Ando, cansada, inquieta, como si aquello que pasó en la isla hubiese sido un largo un sueño. Mixta, Raquel y Penchi fueron/son reales, Puerto Rico no. Así es, Yari.
Si me dieran a escoger entre la re-invención de la rueda o la re-invención un mandala hecho de bolsas plásticas, saben muy bien lo que escogería. Claro! Me hace mucha falta jugar con los colores, y romperme la cabeza dulcemente.
Esto suena a cansancio, ese que solo sientes en NY.
Yari, acabas de llegar! Lo sé. Por eso mismo me desespero, y reuso a pensar en lo que dejé, o me dejó, por más de tres minutos. Y me reuso a dejar de buscar la manera de amar, y de trabajar con mis manos, y me reuso a ponerme un uniforme. Por favor, alguien, auxilio, quien se inventó tal horripilancia. Odio los uniformes!
Yari, pronto abriras la puerta de tu nuevo espacio. Pronto tendrás una mesa de trabajo. Estos círculos viciosos se aplastaran con grandes y pesados libros o con piedras preciosas o cofres...
*Obra de Virginia Fleck llamada Mystery*

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