La puerta
Ya no es una casa, es un corazón.
A más amor, menor el miedo. A más amor, menor el miedo.
Mira tus pies raíces, tus brazos alas.
Somos flautas, dice Rumi.
La música divina nos hace vibrar.
La música divina nos hace vibrar.
Amándonos se disuelven las máscaras.
Si liviano es el cuerpo, sólido es el andar. O el baile.
El dulce y eterno movimiento.
El dulce y eterno movimiento.
Donde quiera que una camine, dondequiera, una es.
O no es. Y es el todo.
O no es. Y es el todo.
Amando se disuelve el nido de pensamientos.
La música viene de muy lejos, y hacia lo lejos va.
La música viene de muy lejos, y hacia lo lejos va.
Estas son algunas de las joyas-ideas que recogimos durante el taller de danza ofrecido por la maravillosa bailarina Banafsheh Sayyad. No hay palabras para describir esta vivencia junto a un grupo tan generoso. Agradezco haber entrado a la cuidad de Nueva York por esta puerta.

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