La mudanza por Rosa Montero

Publicado en El País, un 25 de marzo del 97.

En estos días me estoy mudando de casa. Dicen los expertos que mudarse es la segunda causa de estrés que existe, después de la muerte de un pariente próximo. Este cataclismo privado te sucede varias veces en la vida y va dejando muescas en la memoria. A medida que envejeces llegas con más inquietud a la nueva casa porque eres más consciente de la precariedad de todo: ¿seré feliz aquí? O, por lo menos, ¿no caeré en la desgracia? Como se ve, esto de la mudanza da para mucho: exacerba esa tendencia a la filosofía barata que cultivamos con fruición todos los columnistas.Mudarse es una pequeña muerte. Las innumerables pérdidas de la vida se condensan de repente en la pérdida monumental de tu madriguera. Adiós a todo esto, a diez años de tu pasado, o quince, o cinco; a lo que soñé y lo que logré y lo que sufrí entre esos muros. Atrás queda la casa, obscena en su repentina desnudez de muebles, reverberante de ruidos familiares. Atrás dejas siempre una pizca de ti, un pedazo de tu sombra.

Pero además de caos y desconcierto, en toda mudanza hay un espejismo de renacimiento. Bien, te dices: en la nueva casa tendré siempre todos los armarios ordenados, y me levantaré antes, y me organizaré mucho mejor. En la nueva casa me libraré de los trajes, los pensamientos y los comportamientos inútiles, insistes en el ensueño, cada vez más encendido de proyectos. Y veré más a mis hijos, mis perros, mis amigos; seré más laborioso, más alto y más feliz, disparatas ya en pleno delirio, porque la ambición humana es infinita. Qué excitante es esa breve fantasía de renovación: llegas a creerte capaz de reinventarte. Después, claro está, caerá sobre ti la realidad, y dentro de un año tu casa volverá a ser la misma de siempre, el lugar de tus manías y tus rutinas. Y en estas pequeñas cosa se va yendo la vida.

Comentarios

Hoy, artista ha dicho que…
Ah, no, no lo creo, aunque lo diga Rosa Montero, una de mis escritoras favoritas. Si tú dices que la mudanza te va a ayudar a reinventarte, y te haces de ese propósito, te reinventas porque te reinventas! He dicho!
Raquel Z. Rivera ha dicho que…
Jaaaa... No había llegado al final y ya estaba yo rezongando: "pues no. pues no, Rosa Montero."

¡Estoy con Tanya!
NWPB ha dicho que…
Estoy de acuerdo con Rosa Montero, me enterneció este escrito, porque lo vivo en mi propia carne y situación.

Mudarse es un cataclismo, un proceso arduo y doloroso. Es desarmar lo establecido para volver a armar en otro espacio y ya nada quedará igual, ni siquiera una misma.

Otra vez la vida y sus ciclos, no se puede escapar de ello. Mudarse, es un cambio de piel en todos los sentidos, en los más profundos sentidos.

Gracias por compartirlo, Yari.
miarte Mirtya Huizzi ha dicho que…
Gracias por compartir tan bello escrito...
Me han tocado varias mudanzas, incluso las de cambio de piel, alguna vez hablé de ello en mi Blogs...
Irse de un país a otro, cerrar tu casa y decidir con cuantas de tus cosas puedes llenar 2 maletas es de verdad demoledor en el momento...luego la vida te dice otras cosas.
Con cuantas cosas nos une la vida, incluso con una mudanza!!!
un abrazo

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