Visita presidencial
Enero no es
publicista ni política. No le gustan las armas ni los bigotes de brocha gorda. Tampoco
usaría gafas oscuras ni suits de ejecutiva de Wall Street. Algo en su ADN se
dañó, y no es capaz de captar que el mundo gira en torno al "verde",
que poco tiene que ver con la moda ecológica. Por eso, ella y sus secuaces no
consiguen trabajo.
La visita del presidente de los Estados Unidos a Puerto Rico detuvo el curso de nuestros hechos, por los menos durante cuatro horas. "De nuevo estamos en el mapa" gritaban unos con orgullo. "Primero JJ Barea, ahora Obama. Qué honor, y todo en menos de una semana...Estamos pegaos..." gritaban otros. Pero a Enero tampoco le interesan los deportes ni los discursos en inglés, salpicados de español ; ni le sorprenden las comparaciones histéricas entre un apple pie y el arroz con gandules. Ahora resulta que uno y lo otro son igualmente americanos.
Lo que sí le obsesiona a Enero son las imágenes: las creadas por su mente, las fotografiadas, las pintadas y las escritas. Le atrae, por ejemplo, comparar esta foto de la Parada Puertorriqueña en Nueva York, con la foto tomada apenas ayer durante la gran celebración de la visita presidencial.
A ella le parece muy bonito que la gente celebre lo que ama, que la gente tome las calles y se ría. (Aunque ustedes no lo crean también le fascina la estudiar la Carta de Derechos, sobre todo la primera enmienda de la constitución.) Pero el mundazo es muchísimo más complicado que un momento eufórico, o que una ley sobre el papel
Ayer fue un día pesado. Ayer, mientras escuchaba la narración radial de la llegada del presidente, y de cómo "saludaba a la gente con su mano derecha", y de los mil otros detalles descritos por la reportera, Enero casi explota. Después, atenta al noticiero, le pasó lo mismo. Enero, que poco sabe de política, intuye que la visita fue especialmente dirigida al corazón de los boricuas floridianos. Vota por nosotros y te salvarás. Pero de eso no se habló. Qué chévere pensar que todo es para uno...Total, nosotros no podemos votar por el presidente ni los boricuas en E.U. podrán votar en el próximo plebiscito, el número 22. Mejor entrevistar a dos o tres políticos, felicísimos porque sus hijos pudieron tocarle la mano al presidente; porque sus propios hijos le rogaron a la mano poderosa que no les quitará la cuidadanía americana.
Ayer fue un día pesado. Ayer, mientras escuchaba la narración radial de la llegada del presidente, y de cómo "saludaba a la gente con su mano derecha", y de los mil otros detalles descritos por la reportera, Enero casi explota. Después, atenta al noticiero, le pasó lo mismo. Enero, que poco sabe de política, intuye que la visita fue especialmente dirigida al corazón de los boricuas floridianos. Vota por nosotros y te salvarás. Pero de eso no se habló. Qué chévere pensar que todo es para uno...Total, nosotros no podemos votar por el presidente ni los boricuas en E.U. podrán votar en el próximo plebiscito, el número 22. Mejor entrevistar a dos o tres políticos, felicísimos porque sus hijos pudieron tocarle la mano al presidente; porque sus propios hijos le rogaron a la mano poderosa que no les quitará la cuidadanía americana.
Qué invasión de imágenes redundantes y vacías. Si hubiese decidido desconectarse - o enajenarse como dicen sus amigos profesores- quizás hoy no estuviera tan nerviosa. No aprende, la pobre, no aprende.
*Fotos: cortesia de la Internet.
No son propiedad de la
autora ni mucho menos de Enero.



Comentarios
Estoy curiosísima de saber más sobre el romance de Enero con la Primera Enmienda.
Gracias por el empuje! Besos.