Ella (segunda parte)

Ella está agotada y mustia
Quisiera desterrar las distancias y las espinas
Quisiera desatar, desamarrar, desnudar

Ella está vacía de defensas
Quisiera haber previsto, anticipado, intuido
Quisiera haber sido más paciente, más ligera

Ella camina erguida, como siempre
y quisiera no pensar en el dolor que la divide y la dobla
y quisiera no pensar en la niña que creyó ver oculta en tu pupila
ni en el hondo deseo de futuro que soñó
ni en el eco rotundo repitiéndole lo que sabe perdido, perdido, perdido

Ella que fue sal
Ella que fue salto

Ella quisiera tantos ahora
Tantos mañana
Tantas manos que se tocan en lo oscuro porque saben que la noche acorrala
Tantos agárramefuerteynomedejesirporfavor

Ella te ama con el amor intacto
a pesar de la tristeza y el desconcierto
a pesar de la violencia y el desorden

Y quisiera haber sido tu puerto seguro
Y quisiera haber sido tu hoguera, tu manantial, tu madriguera

Ella que fue canto
Ella que fue cántaro

Quisiera haberte dicho, en voz alta, tantas cosas, tan sencillas.
Pero no lo hizo.

Y ella piensa que ya es tarde.
Y ella conoce lo que el tiempo hace con las gentes y las cosas.
Y no sabe hacer otra cosa que lo que hace. Torpemente.

por Tania Rosario Méndez (2009)
creadora de Mujer Cambiante

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