VUELVO AL NUDO

De lo público lo que me atraer es publicar. Con la lectura, lo menos que quiero es hacerla en voz alta, distanciándome lo suficiente para rellenar muchos oídos al unísono, para verme fuera de mí, fuera del momento. Cuando me hablan de la distancia pienso en el papel volador, impreso y sellado que nadie envía por razones obvias.
Lo obvio no siempre es privado. Lo íntimo también tampoco tiene que ser desolador. Desoladora es la silla caliente que he olvidado usar. Treparme en ella es igual a dejar de escribir o anudar páginas, que es lo mismo. Prefiero el lápiz a la silla, aun cuando ambos especímenes hayan nacido del árbol.
Habiendo dicho esto, les presento a Emily Dickinson, sabiendo que ya la conocen. A ella invoco porque eligió "las relaciones duales frente a las relaciones de grupo...Y lo escogió así al punto de escribir a sus primas Norcross lo siguiente: "La vida es para dos, nunca para un comité.") Cita del hermoso libro: Emily Dickinson (1830-1886): Comió y bebió las palabras preciosas por Ana Mañeru Méndez.)
La llamo también porque: "More typically, Dickinson shared poems with family and friends through correspondence. After her death, her survivors were surprised to find that the poet had kept even more of her work private. Among her papers were forty handmade booklets (now referred to as "fascicles") in which she gathered more than 800 of her poems." Lean MAS
Como dicen las sabias isleñas, "zapatero a su zapato". Lo mío (lo que da cosquilla) es picar, pegar, escribir, garabatear, encuadernar, apalabrar lo incierto sobre superficies prestas a ser coloreadas. Mi mantra para el 21 es emiliesco: "Apenas sé por dónde empezar, pero el amor es siempre el lugar seguro"
(Foto: fascículos de Emily Dickinson)
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